Publicado el 1 comentario

Libertad y disciplina

Uno de los puntos más criticados y menos entendidos sobre el sistema Montessori es la disciplina, incluso en sus inicios era algo que causaba intriga y negación ante la idea de que esta se basara en la libertad. Confieso que incluso para mí misma era todo un enigma, el conseguir ese orden y paz dentro de los ambientes, sabiendo que los premios y los castigos no son parte de las rutinas que llevan con los niños. Por el contrario de lo que se pueda pensar, en este sistema hay mucha disciplina, pero esta no se inculca con sermones ni castigos, sino con la misma conciencia colectiva, el respeto al trabajo de los demás, la concentración e interés en el trabajo individual.

Como adultos, al enfrentarnos a uno o varios niños en estado de descontrol, con conductas opuestas a esta atmosfera de tranquilidad que hay en los ambientes Montessori, se nos hace una idea utópica el pensar en solo dar libertad para obtener disciplina, y es correcto. La libertad es la base de la disciplina, pero esta se acompaña de un entendimiento de cada etapa del niño, sus intereses observados y un ambiente preparado que le invita al niño a satisfacer sus necesidades de aprendizaje, y esto requiere experiencia y destreza del adulto.

Destreza para no caer en lo tradicional, el castigo, algo sumamente arraigado en la cultura de muchos países como método de formación, como María Montessori lo comentó con gran sorpresa ¨no había caído en cuenta de que fueran (los castigos) una institución indispensable, dominante sobre la vida de la humanidad infantil¨.

El tipo de disciplina que se genera en los ambientes Montessori es de fuente intrínseca, que se mantiene aun cuando el adulto se ausenta, como María Montessori comenta ¨no es menester que el adulto se convierta en guía o mentor, simplemente tiene que darles a los niños las oportunidades de trabajo que antes se les habían negado¨.

Esta forma de libertad, basada en ofrecer al niño herramientas para su desarrollo sin duda forja su carácter y su personalidad al no ser oprimido continuamente, ni buscar se sumiso para poder encajar en la sociedad. Personalmente creo que es una de las principales razones por las cuales este sistema educativo no ha sido adoptado por los gobiernos, y más bien se ha seguido desarrollando mayormente en instituciones privadas.

Maria Montessori nos dice ¨El hombre nace cuando su alma se percibe a sí misma, se concentra, se orienta, escoge¨. Es nuestro deber como sociedad fomentar generaciones más libres de acción y de pensamiento que busquen su desarrollo y a su vez respeten el del resto. La represión y la violencia es lo que nos ha llevado en numerosas ocasiones a repetir las mismas historias de guerras y conflictos, en los cuales se busca solucionar problemas por medio de la fuerza, violencia e imposición. Hagamos el esfuerzo como adultos de dar el medio a nuestros niños, para que ellos puedan llevar una disciplina intrínseca que promueva un orden y respeto social.

Fuentes:

(Montessori, El niño: el secreto de la infancia, 1936)

(Montessori, Formación del hombre, 1949)

(Montessori, La mente absorbente del niño, 1949)

(Montessori, Educar para un nuevo mundo, 1946)

Publicado el Deja un comentario

La mente absorbente del niño

El hombre como excepción dentro de la naturaleza, llega a este mundo como un ser dependiente de los cuidados de la madre, sin habilidades motoras, de instintos de supervivencia más allá del llanto o el reflejo de succión del seno materno. Esto era lo que se creyó desde siempre, hecho que nos ha llevado a preguntarnos, como lo comenta María Montessori ¨¿por qué otras especies sí transmitieron ciertos conocimientos de supervivencia a través de su evolución a su especie?¨, sobre esta cuestión, nos plantea que el hombre tiene un capacidad aún mayor y de mayor trascendencia que es la de poder elegir, y construirse a sí mismo.

Para las personas que hemos elegido y se nos ha concedido el ser padres, vemos a estos pequeños seres como totalmente dependientes de nosotros, con el cansancio y sacrificios que implica la crianza, al ver los avances de los niños en su desarrollo, tendemos a pensar que esas conquistas son fruto de nuestro esfuerzo, y no es más que el mérito del propio niño. Ese niño que consideramos como un lienzo blanco al que hay que instruirlo con lenguaje, cultura y matemáticas, realmente viene dotado con una capacidad asombrosa que es una mente absorbente, con esta capacidad el niño a diferencia de los animales, va construyendo su propio conocimiento de acuerdo al entorno de donde se encuentre, tendiendo así una capacidad superior a la de los animales de adaptación.

Esta capacidad especial en la etapa de mente absorbente, el niño presenta periodos sensibles en los que está predispuesto a desarrollar ciertos conocimientos o habilidades, como menciona María Montessori ¨la sensibilidad del niño pequeñísimo, antes de que se halle animado de instrumentos expresivos, le conduce a una construcción psíquica primitiva, que puede permanecer oculta¨.

Es sumamente importante dotar a los niños de un ambiente adecuado en el cual esos periodos sensibles, esa necesidad de aprendizaje se pueda satisfacer para con ello no obstaculizar su desarrollo. Ya que esas ventanas de tiempo son de gran valor para el aprendizaje natural del niño. Esto lo ejemplifica claramente al hablarnos del caso de las abejas, que, al ser aún larvas, si son alimentadas con jalea real, se crea una abeja reina, sin embargo, si ya desarrollada se le da la misma jalea real, nunca podrá convertirse en abeja reina, ya que esa ventana de tiempo, en donde existe la posibilidad de desarrollarse ha pasado. Como nos explica Maria Montessori, ¨si el niño no ha podido actuar según las directrices de su periodo sensitivo, se habrá perdido la ocasión de una conquista natural, y se habrá perdido para siempre¨.

Por medio de la observación es cómo podemos comprender más a nuestros niños, de esta forma podemos ayudarlos en brindarles un ambiente que satisfaga sus necesidades de aprendizaje, de autoconstrucción y de esa forma ayudaremos a no perder esas valiosísimas oportunidades naturales que tenemos los seres humanos de autoconstruirnos en las diferentes etapas de nuestro desarrollo. Puede que no sea un trabajo sencillo para los que hemos crecido en un sistema educativo tradicional y lleno de imposiciones, pero es un esfuerzo que va impactar de manera muy positiva en nuestra sociedad.

Fuentes:

(Montessori, El niño: el secreto de la infancia, 1936)

(Montessori, Formación del hombre, 1949) (Montessori, La mente absorbente del niño, 1949)

Publicado el Deja un comentario

Ambiente y adulto preparado

Existen dos pilares claves para que un niño pueda desarrollarse de forma plena, construyéndose así mismo mediante la experiencia, a través de la libertad y disciplina que nos plantea la metodología Montessori, estos son, el ambiente y el adulto preparado. Quiero empezar advirtiendo que, aunque voy a describir de manera resumida cada uno, espero compartirles en otros posts cada uno por separado, ya que cada tema da para mucho contenido de utilidad. El objetivo en esta ocasión es clarificar la importancia de los dos, ya que uno no puede funcionar sin el otro.

Por un lado, el ambiente se refiere al área donde se encuentra el niño, ya sea un aula en escuela y/o su casa. Este le ayuda al niño a darle los elementos necesarios para motivar su aprendizaje. El mobiliario adecuado a su tamaño y espacios de recreación en donde el orden se mantiene (siendo ese orden constante un elemento clave).  De tal forma que, ofrezca al niño la oportunidad de estar concentrado en su aprendizaje, así su atención se centra en la repetición o perfeccionamiento de la habilidad que busca conseguir. Este ambiente, ya sea en casa o en una escuela deberá estar preparado de modo en que todo tenga sentido como, por ejemplo, que el peso de los muebles y su tamaño sean los adecuados para el uso de un niño pequeño y sus características sean las adecuadas, con materiales lavables para propiciar la libertad y el aprendizaje. Maria Montessori nos dice ¨El verdadero motivo de que los muebles sean lavables, es que les da la ocasión al niño de realizar un trabajo que hace con gusto. De esta forma aprende a poner atención, descubre las manchas y se acostumbran, con el tiempo, a ser responsables de la limpieza de todo lo que los rodea¨. Por otro lado, hay elementos dentro de los ambientes que, por el contrario, enseñan al niño las consecuencias de posibles descuidos de manera muy tajante, como lo son los objetos de vidrio como vasos, jarras o floreros, y como es de esperarse, también juegan un papel formativo en los niños, nada es al alzar. Maria Montessori comenta

¨En casa, que es su casa (¨Casa de niños¨ es el nombre a las aulas o ambientes preparados para niveles de 3-6años), el niño tiende a ser tan gentil y cuidadoso como le sea posible, trata de ser más cuidadoso con sus movimientos. De esta forma entra a la perfección sin darse cuenta¨.

En el caso del segundo elemento base dentro de la metodología es la preparación del adulto. No es suficiente con dotar a una escuela o casa de los mejores materiales didácticos para fomentar el desarrollo físico y cognitivo de los niños, para que estos materiales puedan ejercer ese estímulo esperado en los niños, debemos saber como adultos nuestro rol, esto significa saber hasta dónde intervenir. Dejar atrás el ego y el orgullo que nos caracteriza y que es difícil de controlar a la hora de sentirnos los educadores de un niño. Sobre esto Maria Montessori nos dice ¨El niño, guiado por un maestro interior trabaja infatigablemente para construir al hombre. Nosotros educadores, solo podemos ayudar. Así daremos testimonio del nacimiento del hombre nuevo¨. Es así que, como adultos necesitamos prepararnos en nuestras habilidades de observación, controlando los ambientes en función del desarrollo de los niños y espiritualmente para mantener la calma en momentos críticos, sin caer en los métodos tradicionales en los que las normas sociales y las lecciones le son impuestas al niño.

En resumen, es importante saber que todos esos espacios inspirados en metodología Montessori que vemos en diferentes medios y que enamoran a simple vista, son espacios pensados a detalle, sus elementos tienen valor y significado para el aprendizaje del niño y no es solo un estilo estético de la corriente educativa. Es interesante estudiarlos y, sabiendo esto podemos crearlos en nuestros hogares de tal forma que estimulen el aprendizaje. Y para que esto tenga impacto deberemos trabajar en nuestro rol de guía, ego e inteligencia emocional, aspectos que, siendo padres educando en casa, sigas o no una metodología Montessori, necesitarás de manera básica para fomentar un ambiente sano de aprendizaje.

Bibliografía

Montessori, M. (1936). El niño: el secreto de la infancia (Vol. 4). Amsterdam, Países Bajos: Montessori-Pierson Publishing Company.

Montessori, M. (1949). La mente absorbente del niño (Vol. 1). Amsterdam, Países Bajos: Montessori-Pierson Publishing Company.

Montessori, M. (1949). El niño en familia  (Vol. 8). Amsterdam, Países Bajos: Montessori-Pierson Publishing Company.