La mente absorbente del niño

El hombre como excepción dentro de la naturaleza, llega a este mundo como un ser dependiente de los cuidados de la madre, sin habilidades motoras, de instintos de supervivencia más allá del llanto o el reflejo de succión del seno materno. Esto era lo que se creyó desde siempre, hecho que nos ha llevado a preguntarnos, como lo comenta María Montessori ¨¿por qué otras especies sí transmitieron ciertos conocimientos de supervivencia a través de su evolución a su especie?¨, sobre esta cuestión, nos plantea que el hombre tiene un capacidad aún mayor y de mayor trascendencia que es la de poder elegir, y construirse a sí mismo.

Para las personas que hemos elegido y se nos ha concedido el ser padres, vemos a estos pequeños seres como totalmente dependientes de nosotros, con el cansancio y sacrificios que implica la crianza, al ver los avances de los niños en su desarrollo, tendemos a pensar que esas conquistas son fruto de nuestro esfuerzo, y no es más que el mérito del propio niño. Ese niño que consideramos como un lienzo blanco al que hay que instruirlo con lenguaje, cultura y matemáticas, realmente viene dotado con una capacidad asombrosa que es una mente absorbente, con esta capacidad el niño a diferencia de los animales, va construyendo su propio conocimiento de acuerdo al entorno de donde se encuentre, tendiendo así una capacidad superior a la de los animales de adaptación.

Esta capacidad especial en la etapa de mente absorbente, el niño presenta periodos sensibles en los que está predispuesto a desarrollar ciertos conocimientos o habilidades, como menciona María Montessori ¨la sensibilidad del niño pequeñísimo, antes de que se halle animado de instrumentos expresivos, le conduce a una construcción psíquica primitiva, que puede permanecer oculta¨.

Es sumamente importante dotar a los niños de un ambiente adecuado en el cual esos periodos sensibles, esa necesidad de aprendizaje se pueda satisfacer para con ello no obstaculizar su desarrollo. Ya que esas ventanas de tiempo son de gran valor para el aprendizaje natural del niño. Esto lo ejemplifica claramente al hablarnos del caso de las abejas, que, al ser aún larvas, si son alimentadas con jalea real, se crea una abeja reina, sin embargo, si ya desarrollada se le da la misma jalea real, nunca podrá convertirse en abeja reina, ya que esa ventana de tiempo, en donde existe la posibilidad de desarrollarse ha pasado. Como nos explica Maria Montessori, ¨si el niño no ha podido actuar según las directrices de su periodo sensitivo, se habrá perdido la ocasión de una conquista natural, y se habrá perdido para siempre¨.

Por medio de la observación es cómo podemos comprender más a nuestros niños, de esta forma podemos ayudarlos en brindarles un ambiente que satisfaga sus necesidades de aprendizaje, de autoconstrucción y de esa forma ayudaremos a no perder esas valiosísimas oportunidades naturales que tenemos los seres humanos de autoconstruirnos en las diferentes etapas de nuestro desarrollo. Puede que no sea un trabajo sencillo para los que hemos crecido en un sistema educativo tradicional y lleno de imposiciones, pero es un esfuerzo que va impactar de manera muy positiva en nuestra sociedad.

Fuentes:

(Montessori, El niño: el secreto de la infancia, 1936)

(Montessori, Formación del hombre, 1949) (Montessori, La mente absorbente del niño, 1949)

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