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Ambiente y adulto preparado

Existen dos pilares claves para que un niño pueda desarrollarse de forma plena, construyéndose así mismo mediante la experiencia, a través de la libertad y disciplina que nos plantea la metodología Montessori, estos son, el ambiente y el adulto preparado. Quiero empezar advirtiendo que, aunque voy a describir de manera resumida cada uno, espero compartirles en otros posts cada uno por separado, ya que cada tema da para mucho contenido de utilidad. El objetivo en esta ocasión es clarificar la importancia de los dos, ya que uno no puede funcionar sin el otro.

Por un lado, el ambiente se refiere al área donde se encuentra el niño, ya sea un aula en escuela y/o su casa. Este le ayuda al niño a darle los elementos necesarios para motivar su aprendizaje. El mobiliario adecuado a su tamaño y espacios de recreación en donde el orden se mantiene (siendo ese orden constante un elemento clave).  De tal forma que, ofrezca al niño la oportunidad de estar concentrado en su aprendizaje, así su atención se centra en la repetición o perfeccionamiento de la habilidad que busca conseguir. Este ambiente, ya sea en casa o en una escuela deberá estar preparado de modo en que todo tenga sentido como, por ejemplo, que el peso de los muebles y su tamaño sean los adecuados para el uso de un niño pequeño y sus características sean las adecuadas, con materiales lavables para propiciar la libertad y el aprendizaje. Maria Montessori nos dice ¨El verdadero motivo de que los muebles sean lavables, es que les da la ocasión al niño de realizar un trabajo que hace con gusto. De esta forma aprende a poner atención, descubre las manchas y se acostumbran, con el tiempo, a ser responsables de la limpieza de todo lo que los rodea¨. Por otro lado, hay elementos dentro de los ambientes que, por el contrario, enseñan al niño las consecuencias de posibles descuidos de manera muy tajante, como lo son los objetos de vidrio como vasos, jarras o floreros, y como es de esperarse, también juegan un papel formativo en los niños, nada es al alzar. Maria Montessori comenta

¨En casa, que es su casa (¨Casa de niños¨ es el nombre a las aulas o ambientes preparados para niveles de 3-6años), el niño tiende a ser tan gentil y cuidadoso como le sea posible, trata de ser más cuidadoso con sus movimientos. De esta forma entra a la perfección sin darse cuenta¨.

En el caso del segundo elemento base dentro de la metodología es la preparación del adulto. No es suficiente con dotar a una escuela o casa de los mejores materiales didácticos para fomentar el desarrollo físico y cognitivo de los niños, para que estos materiales puedan ejercer ese estímulo esperado en los niños, debemos saber como adultos nuestro rol, esto significa saber hasta dónde intervenir. Dejar atrás el ego y el orgullo que nos caracteriza y que es difícil de controlar a la hora de sentirnos los educadores de un niño. Sobre esto Maria Montessori nos dice ¨El niño, guiado por un maestro interior trabaja infatigablemente para construir al hombre. Nosotros educadores, solo podemos ayudar. Así daremos testimonio del nacimiento del hombre nuevo¨. Es así que, como adultos necesitamos prepararnos en nuestras habilidades de observación, controlando los ambientes en función del desarrollo de los niños y espiritualmente para mantener la calma en momentos críticos, sin caer en los métodos tradicionales en los que las normas sociales y las lecciones le son impuestas al niño.

En resumen, es importante saber que todos esos espacios inspirados en metodología Montessori que vemos en diferentes medios y que enamoran a simple vista, son espacios pensados a detalle, sus elementos tienen valor y significado para el aprendizaje del niño y no es solo un estilo estético de la corriente educativa. Es interesante estudiarlos y, sabiendo esto podemos crearlos en nuestros hogares de tal forma que estimulen el aprendizaje. Y para que esto tenga impacto deberemos trabajar en nuestro rol de guía, ego e inteligencia emocional, aspectos que, siendo padres educando en casa, sigas o no una metodología Montessori, necesitarás de manera básica para fomentar un ambiente sano de aprendizaje.

Bibliografía

Montessori, M. (1936). El niño: el secreto de la infancia (Vol. 4). Amsterdam, Países Bajos: Montessori-Pierson Publishing Company.

Montessori, M. (1949). La mente absorbente del niño (Vol. 1). Amsterdam, Países Bajos: Montessori-Pierson Publishing Company.

Montessori, M. (1949). El niño en familia  (Vol. 8). Amsterdam, Países Bajos: Montessori-Pierson Publishing Company.

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